viernes, 24 de diciembre de 2021

Reflexiones de fin de año...

 Aún ahora, luego de 27 años de la muerte de Richard, mi hermano mayor; aún luego de haber entendido que ese suceso un 20 de noviembre de 1994 marcó mi existencia... aún así, la nostalgia se apodera de mi en estas épocas. No importa si estoy acompañado, amado, solo, desolado. Surge esa sensación, esa melancolía, esos recuerdos acompañados de alegrías y tristezas. Sensaciones que por décadas pretendí esconder en fiestas, en borracheras, en risas y momentos felices; intentando llenar esos huecos que va dejando la vida con lo que pudiera encontrar. Esos huecos no son para ser llenados, sino para dejarlos así, abiertos. son los espacios por donde fluyen constantemente mis sentimientos, mis emociones; son los pozos de agua que alimentan y nutren mi existencia. Son las pruebas de que soy humano, de que siento, sufro, amo.

Estoy empezando a reconciliarme con mis tristezas, a entender y aceptar que son parte de mi. No debo alienarlas ni ignorarlas. Están allí para mostrarme que he resistido, que me he sobrepuesto, que he logrado sobreponerme a retos que consideré imposibles, de los que creí jamás despertar. Las voy a seguir sintiendo, porque son muestra de lo mucho que puedo amar, y la añoranza que dejan quienes finalmente se van.

Así como algunos se van, otros llegan, y con ellos la esperanza, la ternura, el amor. las ondulaciones de esta vida mortal que la hacen tan especial, y la certeza que todo algún día tendrá un final.

Por esto y mucho mas, valoro cada instante que tengo para vivir, sentir, amar...

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